Esta manía de contar y pensar en alto, dejando conflictos y errores descarnados sobre la mesa y el tiempo, es posible que para muchas personas sea una insensatez, pero hay cosas que no tienen remedio, y siempre encuentras un interlocutor silencioso que te ayuda a entender un poco más, a aceptar la historia o a creer en el destino. Te engancha.
Poesía es emoción, sentimiento, humanidad a veces radiante, anodina otras, atada a desvelos temporales.
Vivimos en un mundo sembrado de miedo, atenazado por la codicia, amenazado por recortes en los derechos fundamentales.
La falta de solidaridad nos hace débiles, solos y aislados en nuestra pequeñez como ciudadanos.
Hace tiempo que tengo una visión de hombres con futuro, que sienten el porvenir como algo por hacer, como una certeza, un encadenamiento de opciones de vida, que se cumplen y se abren a otras. Hombres que se echan a andar, de espaldas a la corriente del pánico.
Lo que pase mañana, lo decidimos hoy. Y todo empieza por mirar con quienes vas. Quienes son tus compañeros de ruta.



