jueves, 3 de noviembre de 2011

CANELA




El día de Santiago hacía once años que la pusimos nombre. El color de su pelo se hizo señal de identidad, y desde aquel momento vivió entre nosotros como uno más. La llamábamos Canela.
Incansable en el juego, te dejaba la pelota a los pies y se retiraba marcha atrás, taimada, concentrada en tus movimientos. Era difícil engañarla, tampoco aceptaba de buen grado las retiradas. El juego era su motivo, y, a veces había que enfadarse con ella para que dejara sentarse a los invitados. Todos los que poco o mucho pasaban por Villanueva eran sus amigos. Todos conocían su extraordinario carácter y fomentaban sus inclinaciones de buen grado, aún conociendo las limitaciones de una vejez que ha ido  sufriendo, a nuestras espaldas sin una queja.
Su estado de libertad entre las casas del vecindario, no la impedía sin embargo ladrar cuando alguien se acercaba con la intención de llegar a nuestra puerta. Nunca pusimos timbre.
Hoy, Runa asumirá su papel, tomará posesión de la caseta con otro nombre y pasará a darnos su compañía, pero el día será distinto, Canela ya dejó de escribir su legado en nuestra memoria y vivirá en nosotros como una parte más del recuerdo,  como una presencia más de la vida en nuestro entorno. Como algo querido.
El vivo  dolor de la ausencia  me trae su presencia in memorian.

 


           






1 comentario: