Ya ha entrado noviembre y seguimos con un tiempo de verano
tardío. La inestabilidad de este año en el mes de agosto ha dado paso a un
otoño largo con días de sol limpio que
nos depara unos mediodías muy agradables.
La lluvia suave de ayer
ayudó al nacimiento de las primeras setas. El prau de las ocas está salpicado
de champiñones, y hemos visto un corro de macrolepiotas que abrirán entre mañana y pasado. Hemos cogido unos cestos de
nueces, manzanas, castañas y la parte de cosecha del kiwi a la que alcanzaban
las gallinas.
Ayer encontramos en el
camino del molino, ya casi en el
puente de madera que cruza el Viacaba un
corzo muerto por la herida de un disparo. Posiblemente escapó a morir lejos de
la partida de caza que le alcanzó. El bosque
es un lugar inhóspito y difícil
para gente no avezada. Solo
las escopetas dan alcance a estos animales. Aunque hay demasiadas.
Hoy Runa, paseando por el
valle, salió corriendo detrás de uno, con cornamenta ya, que comía plácido tras
unos matos. Con una carrera elegante enseñando su grupa blanca a través de los praos de la ribera buscó la forma de pasar al otro
lado del río y se perdió en la floresta.
Ayer fue un zorro el que escapó a la carrera. Esta joven Runa es ágil y fuerte y está cubriendo bien la defensa de un territorio muy amplio. Cada día está más integrada y no es agresiva, aunque sigue siendo un poco tímida con las gentes que vienen de visita, a ver los talleres o descansar en los apartamentos.
Hoy, es día de suaves
aguaceros y sol huidizo, muy bueno para las setas y el verde de los praos.
Hay aún bastante hoja y estamos ya en la mitad del otoño…
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